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viernes, 30 de abril de 2010

"Blandos, abstenerse"

Leo en Zenit.org -una buena página de información eclesial a la que hago un único reproche: espectro de colaboraciones algo estrecho en sus enfoques- que ha tenido lugar en Roma, en la sede de la Universidad de la Santa Croce (Opus Dei), un Congreso internacional con el título "Iglesia y comunicación. Identidad y diálogo".
En él se han abordado estrategias de comunicación, y la presencia de la Iglesia en los medios, sin olvidar los temas-controversia de estas últimas semanas a propósito de los casos de pederastia.
Una de las intervinientes ha sido la doctora en Psicopedagogía y en Teología, profesora en la Universidad de Navarra, la laica alemana Jutta Burggraf.
Todo lo que dicen de su ponencia me ha gustado, aunque algunas de sus afirmaciones sean ya un lugar común en este tipo de reflexiones, y, por tanto, no supongan una novedad especial.
Lo que yo destacaría como especialmente lúcido dentro de su análisis, es la constatación de que, tal como están las cosas en nuestra sociedad dominada por los media, son pocos los buscadores de sentido e interioridad (que los hay, y en mayor abundancia, tal vez, de lo que creemos, añado yo) a los que se les ocurre mirar al cristianismo como una posible opción, y ello por su fama de "no ser más que una rígida institución burocrática, con preceptos y castigos", mientras que también y al mismo tiempo -y esto resulta, creo yo, dramático- no pocos huyen del cristianismo por motivos opuestos: "la predicación cristiana les parece demasiado superficial, muy light, sin fundamento, sin exigencias religiosas".
Estoy de acuerdo: un cristianismo descafeinado es perfectamente inútil en una sociedad también descafeinada. "Blandos, abstenerse", podría ser el eslogan.

jueves, 29 de abril de 2010

La izquierda (progre) española y el Islam

Ya se que el tema es complejo, y por tanto, difícil. Sin embargo, no soy capaz de resistirme a la necesidad de este pequeño desahogo.
Todos estos días, cuando se habla sin parar del tema del velo islamista de una alumna de Pozuelo, cuando se escuchan voces en un sentido u otro -lo que me parece legítimo y enriquecedor- yo vuelvo a mis cogitaciones que me acompañan desde que se fue poniendo "de moda" entre la izquierda (progre) una especie de apoyo al Islam que siempre me resultó chirriante con mi percepción de las posturas de fondo de esa tendencia ideológica sobre la religión. Me explico.
Desde mi adolescencia y primera juventud, he tenido como algo indiscutible que la izquierda, al menos en España, abominaba del catolicismo porque lo encontraba represor, hiperascético, dolorista, inadaptado a una sociedad hedonista, con una comprensión "medieval" (ellos decían judeo-cristiana) de la sexualidad, etc., etc.
Tratando de ser comprensivo, yo pensaba: quizás no les falte cierta razón. Visto desde el exterior y desde una óptica simplista, el catolicismo puede presentar alguno de esos rasgos. Y seguía yo pensando: ¿pues qué les parecerá a todos estos progre-sinistros una religión como el Islam?
Pues ya ven lo que les parece: por lo visto, un bombón, una exquisitez, delicatessen en estado puro...
¿Ignorancia? ¿Cinismo? Ambas cosas casi siempre. En fin, el fruto podrido de muchas de nuestras cobardías.

miércoles, 28 de abril de 2010

Solesmes: gregoriano y Misterio

A pesar de su encanto, no cuesta demasiado dejar Sarlat; tal vez porque gran parte de ese encanto haya que atribuirlo al bullicio de los visitantes que dan vida a lo que, sin ellos, sería probablemente un escenario excesivamente "de postal". A mí, sin embargo, la prisa era porque me apetecía poner rumbo a Solesmes, tantas veces bordeada, y otras tantas esquivada por razones que no son del caso.
Pero no es la primera vez que me ocurre, como probablemente a muchos otros: cuando ya estábamos tocando Solesmes, experimenté una ligera decepción; me costó ver la Abadía, escondida tras unos arbustos algo impertinentes para mi impaciencia. Una vez allí, sin embargo, la pequeña ciudad me ofreció lo que tiene: sobriedad, sencillez, espiritualidad, llamada a penetrar en "otro mundo": un mundo distinto del cotidiano pero no absolutamente heterogéneo a él, y por ello,con capacidad de transfigurar la trivialidad del que vamos soportando cada día.
La Abadía, sin ser arquitectónicamente sublime, tiene el encanto y produce la fascinación de todos los centros en los que durante largos períodos de tiempo (Solesmes está celebrando el jubileo de su milenio), se ha tratado cada día con lo esencial, se ha buscado la verdad, se ha cultivado la belleza, y se ha tratado de servir con sencillez al prójimo con paciencia y tenacidad.
La belleza: en Solesmes la belleza se llama, sobre todo, canto gregoriano.
No me extenderé comentando lo que este canto supone y ofrece; sí quiero decir que la escucha del gregoriano, allí como en cualquier lugar donde esté al servicio de la plegaria, se convierte en una experiencia iniciática, un camino sin retorno que a cada uno le conducirá a lo insospechado de un encuentro más allá del nivel estético; un encuentro con el misterio. Con el misterio del mundo; con el misterio del hombre; con el misterio de los misterios...el Misterio.

martes, 27 de abril de 2010

De Loyola a Solesmes pasando por Sarlat

Leyendo esta mañana la-Croix.com me he acordado de Solesmes. Y, al recordar ese inigualable paraje, no he tenido más remedio que volver a disfrutar mentalmente del viaje que realicé hace un par de años, cuyas etapas más destacadas dan título a este post.
Es un itinerario que recomiendo al que le guste moverse con cierta originalidad al margen de circuitos "empaquetados" que, salvo excepciones, resultan, desde casi todos los puntos de vista, pan para hoy y hambre para mañana.
Empecé en Loyola, lugar cuyo especial embrujo no soy capaz de describir. Siempre que paro allí experimento un ataque de austeridad fecunda, y una conmoción espiritual que me hace reafirmarme en mi convicción de que, eso que los cristianos llamamos conversión, siempre conduce a un plus de humanidad, insospechada en la situación anterior al cambio. Nadie recordaría hoy a Ignacio de Loyola si hubiera permanecido toda su vida afincado en su noble quehacer de caballero y guerreador.
Hacer un alto en la ciudad de Sarlat para partir la distancia hasta Solesmes, resulta ser una opción inteligente. Ni siquiera la ingente cantidad de visitantes que dan colorido y alboroto a sus calles y callejas, logra acabar con la belleza de un conjunto que parecería diseñado para que los fotógrafos hicieran permanentemente su agosto. Ningún problema para comer o cenar; en mi vida he visto tanto restaurante por metro cuadrado, y todos ellos llenos de atractivo.
Y, tras esta pausa algo más "laica" (ojo, de todas formas, a la "catedral de Sarlat), la sorpresa -relativa- de Solesmes. Continuará...

lunes, 26 de abril de 2010

ESCUELA CATÓLICA

Leo hoy lunes 26 en ABC un espléndido artículo de Juan Manuel de Prada con el título de "La tragedia de la Escuela Católica". A partir de un reportaje aparecido el domingo en el mismo periódico que presentaba la escuela católica como "cantera de líderes", reflexiona nuestro articulista sobre la enorme paradoja que acompaña a esta venerable institución "educativa", que él califica de tragedia: es elegida por numerosísimos padres por su prestigio académico (y tal vez, añado yo, por una cierta seguridad psicológica que lleva a pensar que allí "nada malo le enseñarán al chaval"), pero nunca -o casi nunca- porque en ella se enseñe a ser seguidores de Cristo, que es, como todos sabemos, la esencia del catolicismo.
Y así, constata De Prada basándose en el reportaje mencionado, los líderes educados por la EC han resultado ser mayoritariamente dirigentes anticatólicos que además se precian en su actividad pública de combatir, por insanos, los principios básicos del catolicismo.
Hay, a mi juicio, algo de exagerado en la valoración cuantitativa que hace el escritor; pero matizando un tanto los porcentajes, es imposible no darle la razón; a la EC católica le pasa algo muy parecido a lo que les sucede a todas las instituciones confesionales (radios, periódicos, etc.): si acentúan fuertemente su identidad, pueden terminar haciéndose sectarias o, al menos, extremadamente minoritarias; si lo que acentúan es una oferta "en abierto", lo más probable es que pierdan su identidad (y, por tanto, su razón última de ser), y les salga el tiro por la culata: en nuestro caso, una escuela católica cantera de líderes...anticatólicos.
En otro terreno, el caso de una emisora de radio -COPE-, vemos que termina gozando de un pronóstico de futuro muy similar. No querer verlo es aplazar sine die un problema de difícil solución, desde luego, pero que merecería la pena debatir en profundidad con ánimo constructivo.

sábado, 24 de abril de 2010

NO TOCAR, POR FAVOR: ASÍ ES LA ROSA

Hace ya días, leí la propaganda de una nueva película sobre Jesús de Nazaret, dirigida por un compatriota nuestro (¡lagarto, lagarto! siento decirlo) y que lleva por título El Discípulo. No me interesó demasiado el anuncio, lo confieso, porque albergo una seria desconfianza hacia este tipo de películas que pretenden presentar la figura de Jesús, bien dedicándole un piadoso homenaje desde la fe (hoy día, las menos), bien descubriendo "mediterráneos" fascinantes de su personalidad y de su trayectoria, convencidos sus directores de decir una última y provocativa palabra sobre el personaje, llamada a hacer tambalearse los fundamentos de las creencias de los pobres cristianos, tan crédulos ellos. Al enterarme de que en el equipo asesor estaba el profesor A. Piñero, creció algo mi interés. Considero a Piñero un erudito y notable (al menos cuantitativamente) estudioso del Nuevo Testamento, de la figura de Jesús y de la literatura apócrifa; ello me hizo pensar que su asesoría serviría, al menos, para paliar, matizar, o, incluso más probablemente, frenar las arbitrariedades que cabía suponer tentarían al director (lego en la materia) a la hora de "poner su huevo" sobre la peripecia histórica del tan traído y llevado Nazareno.
Por lo que voy leyendo (y viendo en trailers) estrenada ya la "película", la asesoría del profesor y erudito Piñero no ha servido de nada; es más, tengo la impresión de que éste ha podido ceder a complacencias que en el ámbito estrictamente académico no se hubiera permitido frente a profesores que le hubieran exigido fundamentar sus precipitadas licencias.
Y es que poner la figura de Jesús, llena de enigma -y, sobre todo, misterio, sí, digo bien: misterio- en manos de indocumentados, sean creyentes o no, tiene todas las garantías de desembocar en bodrios, llenos de falsa piedad, o de no menos falsa iconoclastia pseudo-atea.
La argumentación que están, director y asesor, ofreciéndonos, es de aurora boreal; reza más o menos así: como del Jesús histórico no sabemos casi nada con certeza, es perfectamente legítimo, y, además, probablemente más acertado "reconstruir" su figura llenando las lagunas que nos dejan los datos con grandes dosis de una imaginación guiada por la sospecha. Por ejemplo: como resulta muy extraño que nuestro personaje no aparezca casado, pues nada, vamos nosotros y le casamos con quien parezca más verosímil. Otra genial intuición: como efectivamente -y aquí hay que aceptar los datos del evangelio- probabilísimamente acudió a bodas, presentémoslo con la cogorza correspondiente a tan venturosa celebración, en vez de esas chiquilladas de milagros que convierten el agua en vino. Y así por el orden.
Pues con su pan se coman a este desfigurado y manipulado Jesús. Yo prefiero el de siempre, porque, aun en el caso de que me lo hubieran transmitido manipulado, la manipulación se ha mostrado de una nobleza y una belleza que los veinte siglos transcurridos no parecen tiempo suficinete para lo que se merece.

jueves, 22 de abril de 2010

SANA ENVIDIA

Leo en la-Croix.com (ávido de un tratamiento del fenómeno religioso y eclesial por lo menos digno, confieso que he terminado suscribiéndome al diario francés ante el "riquísimo"panorama nacional) que Virginie Ledoyen, mujer destacada en el mundo de la cinematografía, ha dedicado su primer documental a indagar en el misterio de la vocación. Durante un mes, ha seguido, de la mañana a la noche, la vida de Máximo (34 años) doctor en en Historia del arte, Bernardo (28) de origen rumano y pasado existencial caótico, y Felipe (24) antiguo Boy Scout. Por lo visto, la cámara va escrutando estas vidas, sus motivaciones, sus luchas y sus dudas con un enorme respeto, hasta lograr, al final, establecer un diálogo intenso y cercano. Virginie Ledoyer reconoce, sin renegar en ningún momento de su ateísmo, un cambio: en ella ha llegado a producirse una cierta admiración. "Para mí, confiesa, la Iglesia era algo siniestro...He descubierto que está viva y compuesta por hombres inteligentes y buenos".
Además de alegrarme enormemente esta información, no les extrañará que haya surgido en mí un cierto sentimiento de envidia: ¿porqué, entre nosotros parecería más que imposible la existencia de cineastas ateos tan cercanos y sinceros con las vidas religiosas y las realizaciones vitales dentro de la Iglesia?

miércoles, 21 de abril de 2010

FALSOS PROFETAS

Me da mucha tristeza decirlo, pero, aunque ellos probablemente no se lo creerán, uno también tiene su conciencia. Y la conciencia con frecuencia exige denunciar a los que se pasan el día denunciando en nombre del verdadero profetismo y de la puridad evangélica. Repito: me da mucha tristeza tener que decir que las dos perlas que vienen a continuación (extractos benevolentes de sendos escritos todavía más delirantes), son dos manifestaciones (por enésima vez) de lo que podemos llamar "falsa profecía", en términos vulgares: camelo con ínfulas y cobertura religioso-evangélica.

De manera que, según JM. Castillo, a la iglesia no le interesa un pimiento la crisis económica frente a la que se muestra pasiva; lo que realmente le preocupa es ella misma aunque tan nefasta y egoísta preocupación suponga el olvido de las víctimas. Nada más lógico, siendo así las cosas, que pedir o exigir la dimisión de este papa por viejo y por incompetente para que elijan cuanto antes a otro más joven y con otra mentalidad teológica (indudablemente, Castillo está pensando en algún alumno suyo especialmente aventajado. Falso profeta infectado hasta el tuétano por el virus de la ideología, dios tiránico que no perdona ni a los mejor dotados intelectualmente.

La segunda perla, procedente de esa Asociación de Teólogos y teólogas (¡qué pesadez!) Juan XXIII, además de padecer idéntica infección del virus de la falsa profecía trufada de ideología caducada, cae descaradamente en lo grotesco adoptando el manido lenguaje reivindicativo de políticos y sindicatos que nadie en sus ano juicio toma ya en serio.

Pues aquí los tenemos, amigos; como suele decirse, con amigos como estos, la iglesia no necesita enemigos. Pero es triste, muy triste tener que asistir, en momentos de tanta aspereza religiosa, cuando parecería que Dios se aleja lentamente del mundo dejándonos muertos de frío y de nostalgia, tener que asistir, digo, al espectáculo de unos "teólogos" (y teólogas -¡qué pesadez!-) cuya máxima preocupación es pedir la dimisión del papa por viejo y por inútil exigiéndole, además, que antes de irse pida perdón por encubrir a pederastas y por no haber sabido gobernar la iglesia aplicando el plan de reformas diseñado sabiamente por su mentor Hans Küng.

Aunque quizás fuera mejor arrastrar con el ratón estos exabruptos a la carpeta "Humor del bueno y, sobre todo, del malo".

Primera perla:

"Hay un motivo que no podemos callar en este momento: la crisis económica y política mundial está agravando la situación desesperada de más de mil millones de seres humanos que se ven abocados a una muerte cada día más cruel y más cercana. Así las cosas, seguramente el mayor escándalo de la Iglesia, en este momento, es su pasividad, no a la hora de hablar, sino a la hora de actuar ante los poderes económicos y políticos para que se ponga remedio a este estado de cosas. La Iglesia da la impresión de estar más preocupada por ella misma y por su propio prestigio que por el sufrimiento de tantas criaturas indefensas y excluidas. Es urgente que la Iglesia afronte este problema, antes que nada, replanteando su teología, para que ésta no siga callándose ante la cruel situación de sufrimiento extremo en que vive nuestro mundo.

Por último, dada la situación excepcional en que se ve la Iglesia católica en este momento, no parece fuera de lugar pedir que el papa Benedicto XVI dimita de su cargo y deje paso a un hombre más joven que, desde otra mentalidad teológica, gestione lo antes posible la convocatoria de un concilio ecuménico o, al menos, la celebración de sínodos regionales o nacionales, en orden a buscar caminos de solución a la presente crisis eclesial." José Mª Castillo en Religión Digital.

Segunda perla:

"8. Como demostración del cambio de actitud de la Iglesia católica, consideramos necesaria la petición pública de perdón del papa por el encubrimiento y complicidad del Vaticano, así como de no pocos episcopados, en los casos de abusos sexuales en los que están implicados obispos, sacerdotes y religiosos.

9. Pedimos que se derogen de manera inmediata cuantos decretos del Papa y de la Curia Romana han impuesto silencio durante décadas en los casos de abusos sexuales a menores y han impedido poner dichos casos en manos de la justicia.

10. Nos parece que el pontificado de Benedicto XVI está agotado y que el papa no tiene la edad ni la mentalidad para responder adecuadamente a los graves y urgentes problemas que hoy tiene que afrontar la Iglesia católica. Pedimos por ello, con el debido respeto a la persona del papa, que presente la dimisión de su cargo." Asociación de teólogos y teólogas (¡qué pesadez!: la protesta es mía) Juan XXIII

martes, 20 de abril de 2010

Paris: sus librerías

Además de ir a Misa, tal y como contaba el otro día, en Paris he dedicado bastantes horas a ir a librerías. No a las grandes librerías, digamos, de temática general, que también; me refiero a librerías especializadas en materia teológica, entre las que sigue destacando LA PROCURE, en Rue Meziers muy cerca de la iglesia -gigantesca, y que a mí nunca me ha entusiasmado- de San Sulpicio.
Un buen amigo mío que conoce Paris mucho mejor que yo porque allí ha vivido ampliando estudios durante un par de años, me dio un susto la víspera de irme asegurándome que la habían quitado. Imposible, le dije; me mandan periódicamente sus boletines al correo-e, y tienen una especie de blog de novedades que te pone al día con bastante comodidad. Él insistió: si no la han quitado, algo ha pasado con ella...la han reducido, en fin. Pude comprobar en vivo y en directo que La Procure sigue donde siempre, con una oferta de libros desbordante -con especial esmero, como he dicho, en los títulos de teología, filosofía, humanidades, y arte- y tengo para mí que las noticias de mi amigo, evidentemente no ciertas, podían, sin embargo, aludir a posibles problemas de tipo empresarial que, sinceramente, me traen sin cuidado.
Después de recorrer los mostradores y frenar una y otra vez mis pulsiones de comprador empedernido, salí dejándome algunos euros en la caja, y con una misma reflexión en el magín: aunque en un Madrid, por ejemplo, hemos avanzado no poco en librerías especializadas, cuánto nos queda todavía por andar para estar a la altura de la oferta de Paris, al menos en lo que a libros de esta materia se refiere. Sin embargo, es justo rendir homenaje a la red de librerías San Pablo (y Paulinas) que hacen una oferta más que digna (conozco Madrid y Sevilla), aunque -que me perdonen- con un estilo todavía un "pelín" casero, quiero decir: algo provinciano, o, si prefieren, poco internacional.

sábado, 17 de abril de 2010

Se hunde la COPE

Eso es lo que nos están diciendo desde hace un par de días, con poca disimulada fruición, sobre todo los que tienen algo que ver con ese presunto hundimiento, es decir, quienes fueron despedidos de la empresa por resultar ya insostenible su permanencia dentro de ella habida cuenta del cripto-motín que existía en no pocos círculos y ambientes cualificados de católicos españoles (sobre todo, digámoslo claro, clérigos de todo rango) ; como es natural, también los muchos fans de los defenestrados -entre los que los católicos se cuentan también por miles- se frotan las manos diciendo a todo el que quiera oir: "¡lo advertimos!". Y efectivamente, no había que ser ningún vidente superdotado para intuir que si de la emisora de la C.E. salían los líderes de comunicación, al estar meridianamente claro que no tenían, por lo menos de momento, repuesto equivalente, la emisora se resentiría en pocos meses. Debo decir que a mí el descalabro, siendo notable me ha parecido menor de lo que cabía esperar.
Lo que me interesa comentar ahora ante los restos del naufragio es que el asunto de fondo no tiene remedio. Me explico. El mundo de la comunicación se ha convertido, guste o no, en un universo de complicación casi parecida al universo de verdad: en él hay estrellas, constelaciones, galaxias, agujeros negros, enanas(os) marrones, materia negra, etc., etc. El que quiera entrar en este universo -naturalmente, todos tienen derecho a intentarlo por lo menos- sólo puede hacerlo siendo consciente de su brutal complejidad. Pretender situarse en él seráficamente, a buen recaudo de explosiones y desplazamientos, de aceleraciones y retracciones, o es tonto, o es perverso. En ambas hipótesis le espera un final poco feliz.
¿Es muy hermoso que la Iglesia tenga un medio de comunicación propio? Sin duda. ¿Es posible que lo tenga al margen de la convulsiones de ese universo de la comunicación? No; rotundamente no. Se pongan como se pongan. Si quieres que te oigan (en el caso de una radio; que te lean cuando de un periódico se trate) tienes que ser competitivo, estar a la que salta, entrar al toma y daca dialéctico, no dejarte pisar, dar primero para dar dos veces, etc. ¿Y el evangelio? ¿Y el ideario cristiano? ¿Y el anuncio de la fe? Pues ahí está el problema sencillamente insoluble, porque, o se acepta un cierto posibilismo, y entonces llegan, antes o después, las colisiones con los ideales, o se opta por la radicalidad insobornable de los principios, y entonces -no nos engañemos- tenemos que hacer medios plenamente confesionales, seguidos casi en exclusiva por adictos y convencidos. Los híbridos no existen, y, de existir, no funcionan. A los tibios los vomitará Dios.
Buen momento el del hundimiento de la COPE para pensar en los problemas de fondo y remontar el vuelo tratando de superar lo anecdótico.