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domingo, 15 de enero de 2012

MANIPULA QUE ALGO QUEDA...

Veo con cierta pena -porque ello me acusa con difícil defensa de perezoso- que no publico ninguna entrada desde el 20 de noviembre. Si no fuera porque no me gustan las promesas, prometería empezar a ser más diligente, recuperando el ritmo que mantuve al principio.
Me ha gustado mucho la última entrada de "La Iglesia en la prensa", blog, o página, de Diego Contreras, más de una vez citado por mí aquí. Esta vez va sobre la manipulación a que someten las palabras del Papa incluso agencias de información teóricamente "serias". Es un poco larga la cita pero creo que merece la pena, sobre todo si nos pone en guardia contra ingenuidades en las que a veces caemos creyendo que la hostilidad contra BXVI es un delirio de católicos con manía persecutoria.

"Pienso que es particularmente significativo que haya sido un columnista de The Guardian quien haya roto la “impunidad” de que gozan algunos medios a la hora de informar sobre Benedicto XVI. El periodista Andrew Brown critica en su blog (traducción española) el modo en que la agencia Reuters presentó el discurso del Papa al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, del pasado 9 de enero. El titulo de la noticia distribuida por la agencia y reproducida en todo el mundo decía: “El matrimonio gay, una amenaza para el futuro de la humanidad: Papa”. Brown repasa el discurso de Benedicto XVI y muestra que esa afirmación no existe; incluso señala otros puntos del discurso que en su opinión merecían un buen titular.
De no haber sido por Brown –que no es católico, no es precisamente cariñoso con el Vaticano y escribe en un medio situado a la izquierda del espectro político- la crítica a Reuters se hubiera interpretado como un simple pataleo católico. Y eso a pesar de que en el mismo texto de Reutersya está cojo, pues no se menciona ninguna frase del discurso del Papa que pueda respaldar la afirmación del titular, lo que a un ojo medianamente crítico manifiesta que se trata de harina del redactor.
Conozco al autor de la noticia y sé que no es un ignorante. Desde mi punto de vista, lo que está ocurriendo desde hace años es que las mismas agencias de noticias (sin duda, Reuters) parecen cada vez más preocupadas por la “confección” de la noticia que por transmitir honestamente lo que ha ocurrido. También ellas quieren “vender”. Están más preocupadas por el “marketing” (entre comillas) que por la noticia. Para ello, se cae en un proceso de hiper-interpretación (hacer decir lo que no se ha dicho), para hacerla más apetecible, siempre en clave de lo políticamente correcto. Eso sí que es una mala noticia, pues la maquinaria de la información necesita de agencias de noticias centradas en la noticia.
Naturalmente, el Papa no está “a favor” del “matrimonio gay”. Pero si hubiera querido decir que es una amenaza para el futuro de la humanidad, simplemente lo hubiera dicho. Es incluso muy probable que lo piense, pero está claro que no consideraba que un discurso al cuerpo diplomático era el momento adecuado para abordar la cuestión. De hecho, el discurso resalta sobre todo la crisis económica y sus implicaciones éticas, aspecto que Reuters simplemente ignora. Se podría concluir, por tanto, que la noticia muestra lo que aReuters le preocupa, no lo que al Papa le preocupa. Es incluso verosímil que estén celebrando el "impacto" conseguido por la noticia, del que esta misma entrada es una modesta manifestación"..

domingo, 20 de noviembre de 2011

Católicos en la vida pública: servidores sin complejos

Se está celebrando en Madrid -tal vez se haya clausurado ya- el XIII Congreso "Católicos y vida pública", una iniciativa de la Universidad San Pablo-Ceu que tengo la impresión ha ido mejorando los últimos años en su planteamiento y realización.
Lo traigo a colación porque veo que una de las intervenciones ha estado a cargo de uno de los miembros fundadores del grupo británico Catholic Voices que se puso en marcha en el Reino Unido con motivo de la visita de Benedicto XVI a aquel país, visita que se auguraba sumamente difícil y conflictiva y que se saldó, al decir de la inmensa mayoría, con un llamativo éxito.
Este grupo de Catholic Voices saltó a la palestra para aportar en los medios de comunicación, sin complejos, sin fanatismos, con solvencia y espíritu constructivo, el punto de vista católico sobre los más variados temas de carácter socio-político-moral, a propósito de los cuales suele reinar la confusión y la distorsión que lleva a atribuir a los católicos (y a la Iglesia, obviamente) los puntos de vista más aberrantes que pueda imaginarse, y lo que es todavía peor, las posiciones más ridículas y grotescas.
Tuvo éxito el grupo y me alegra saber que sigue funcionando con el mismo espíritu valiente y equilibrado, lo que hace que crezca su prestigio; sólo lamento que entre nosotros no haya cuajado una iniciativa semejante: así nos luce el pelo.
Ofrezco a mis amables lectores una cita de la intervención de este representante del grupo en el Congreso del Ceu, porque me parece de interés por lo que afirma y por lo que sugiere. No estaría mal que alguien entre nosotros se atreviera a dar el paso que ellos han dado para poder ofrecer a nuestra sociedad de primera mano el pensar y sentir católicos sin tenernos que resignar a que otros nos interpreten y, sobre todo, distorsionen nuestros planteamientos y tomas de posición:

"Siendo contemplativos, podemos identificar lo que más vale. Estando presentes entre los más vulnerables, somos capaces de juzgar los efectos negativos de un mercado desfrenado y una burocracia deshumanizante. En nuestras parroquias y comunidades tenemos mecanismos inigualables de integración social y recaudación de capital social, del que dependen especialmente los que carecen de otras riquezas. ¿Cómo no vamos a estar presentes en la vida pública?"

jueves, 3 de noviembre de 2011

Pensar la muerte, superar el miedo

Un año más, el día de los difuntos, acompañado, como casi siempre, por una acentuación melancólica del clima otoñal, ha salido a nuestro encuentro posibilitando la meditación sobre la muerte, casi requiriéndola.
Me temo, sin embargo, que otras urgencias -desde las económicas hasta las de un horizonte electoral que quisiéramos acelerar- hayan impedido que muchos dedicáramos el tiempo suficiente a pensar sobre el final inevitable de la "hoja de ruta" de todo ser viviente.
Por otra parte, la muerte y sus víctimas -los muertos- merecen ser evocados con mayor calidad de la que nos suele permitir esta sociedad maestra en la prestidigitación que logra hacer desaparecer en un instante lo que a todas luces nos ha acompañado como evidente hasta ese momento.
Para apoyar con solvencia esa meditación imprescindible ni por un momento se me ha ocurrido acudir a cualquier diario -de papel o digital- en búsqueda de un suelto o una columna dedicada a la anual efemérides; hubiera sido en vano: esas urgencias evocadas antes son inmisericordes y señalan con el dedo acusador a cuantos pretendan salirse de las vigencias consagradas.
Así pues, se me ha ocurrido acudir, una vez más, a mi pensador de cabecera: J. Ratzinger que una vez más, con la sencillez de los sabios, dentro de su propio mundo mental, permite remontar el vuelo del pensamiento y pensar, pensar, pensar...en lo que es esencial, en lo que nos constituye como personas más allá de la bendita, pero insuficiente, animalidad compartida con las bestias.
He aquí un pequeño fragmento de una alocución, tan breve como enjundiosa, que dedicó anteayer al tema de la muerte. Puede verse en su integridad en zenit.org

"Desde siempre, el hombre se ha preocupado por sus muertos y ha intentado darles una especie de segunda vida a través de la atención, el cuidado, el afecto. En un cierto sentido, se quiere conservar su experiencia de vida; y, paradójicamente, el modo en que vivieron, lo que amaron, lo que temieron, lo que esperaron y lo que detestaron, lo descubrimos precisamente por sus tumbas, ante las cuales se agolpan los recuerdos. Son casi como un espejo de su mundo.

¿Por qué es así? Porque, a pesar de que la muerte sea un tema casi prohibido en nuestra sociedad, y se pretenda continuamente quitar de nuestra mente el solo pensamiento de la muerte, ésta nos afecta a cada uno de nosotros, afecta al hombre de todo tiempo y de todo lugar. Y ante este misterio todos, incluso inconscientemente, buscamos algo que nos invite a esperar, una señal que nos dé consuelo, que se abra algún horizonte, que ofrezca aún un futuro. El camino de la muerte, en realidad, es un camino de esperanza, y recorrer nuestros cementerios, como también leer las inscripciones sobre las tumbas, es llevar a cabo un camino marcado por la esperanza de eternidad.

Pero nos preguntamos, ¿por qué tememos la muerte? ¿Por qué la humanidad, en su mayoría, nunca se ha resignado a creer que más allá de ella no haya simplemente nada? Diría que las respuestas son muchas: tememos la muerte porque tenemos miedo de la nada, de este partir hacia algo que no conocemos, que nos es desconocido. Y entonces hay en nosotros un sentimiento de rechazo porque no podemos aceptar que todo lo que de bello y de grande ha sido realizado durante toda una existencia sea eliminado de repente, caiga en el abismo de la nada. Sobre todo, sentimos que el amor reclama y pide eternidad, y no es posible que sea destruido por la muerte en un solo momento".

martes, 23 de agosto de 2011

Ese falso, inútil, pero pernicioso laicismo

Llevo más de un mes sin "cultivar" este pequeñísimo jardín que es la modesta pero indiscreta ventana que hace ya bastantes meses se me ocurrió abrir, y querría ir desperezándome poco a poco -porque pereza es, probablemente, la causa última de mi descuido- por fidelidad a los amigos que se toman la molestia de leer mis reflexiones, y por fidelidad a mí mismo que me metí en este mundo sin que nadie me obligara a ello y siento el reclamo de mi subconsciente que de vez en cuando me grita: ¡qué vago eres!
La ocasión para volver me la brinda la reciente celebración de la JMJ cuyos ecos aún resuenan entre nosotros y estoy seguro perdurarán más tiempo del imaginado porque eventos de este tipo, sobre todo cuando salen tan bien como éste, están llamados a dejar una huella perceptible en comentarios y valoraciones, sugerencias e iniciativas de largo recorrido.
Me estoy dedicando a leer la mayor parte de los comentarios que ya ha generado el acontecimiento. Curiosamente, hoy me he encontrado con uno firmado por un autor cuyas dedicaciones profesionales no van precisamente por el camino del comentario religioso y que por eso mismo ha llamado poderosamente mi atención. Como lo comparto en su integridad y creo que ofrece una buena evaluación del valor de fondo de JMJ y de lo que trató de ser su siniestro contrapunto, lo reproduzco íntegro para mis amigos lectores no importándome que resulte un poco largo.
Esto es lo que escribe Jaime Peñafiel en republica.com (diario on line, por cierto, nada sospechoso de clericalismo, ni de especial devoción a la Iglesia católica), bajo el significativo título "Maldita Puerta del Sol":

"Soy creyente y practicante a veces. Si no lo fuera, el espectáculo humano de la JMJ que hemos gozado, me convertiría. En la medida que el comportamiento de algunos tipejos del 15M con jóvenes peregrinos me obligan a reconsiderar los sentimientos de izquierda que, hasta ahora, tenía.

La imagen de un hijo de puta insultando hasta las lágrimas a una joven, limpia, sonriente y bonita, que solo se defendía mostrándole un crucifijo (¡Apártate satanás!) y otro de la misma calaña y, además, cobarde, gritándole a un grupo de peregrinos que cruzaban la maldita Puerta del Sol “Os vamos a hacer lo que en el 36”, un grito que llevaba implícito una amenaza de muerte, me han alterado profundamente. Todo esto sin que hubiera una sola persona, un solo hombre, que tuviera lo que hay que tener para darles a estos tipejos dos hostias, muy apropiadas en estos días.

Miedo me dieron estos individuos, hijos de mala madre, frente al ejemplar comportamiento de los hijos de Dios que, sin perder la sonrisa, aunque con el miedo y las lágrimas en los ojos, continuaban su camino hacia la Plaza de Cibeles para vivir su via crucis que había comenzado a sufrir en el kilómetro O de una ciudad que, por unos días y gracias a ellos y a su alegría permanente ha hecho realidad eso de “Madrid al cielo”.

Según el jefe de servicio de limpieza urgente del Ayuntamiento de Madrid,“no se ha recogido ni una sola lata de cerveza. Eran chicos que transmitían alegría y colaboraban mucho. Eran súper amables y educados.”

Como escribía el admirado David Gistau, “con la marcha de estos chicos volvemos a ser una ciudad de mala educación en el trato. De humanos que no sonríen al cruzarse contigo”. Sobre todo, una ciudad encabronada por el 15M, sin que nadie, ni de la derecha ni de la izquierda, of course, tengan el coraje de decir ¡basta!

Difícil va a ser que olvide las caras de aquellos cobardes de la Puerta del Sol que amenazaban con volver al 36.

Hasta Carlos Boyero, viejo y querido amigo de la época de ‘El Independiente’, de Pablo Sebastián, y hombre de izquierdas, calificaba a quienes maldecían a las legiones de jóvenes peregrinos, como “algo peor que intolerantes, simplemente estúpidos”. Y a los que consideraban que “la muchachada católica que oran y cantan para demostrar al mundo que es la hostia de bullanguera, sana y divertida, y están provocando con su alegría, solo se les puede ocurrir a tarados”.

Y Sánchez Dragó “Se han ganado la simpatía de casi todo el mundo, bordes aparte, sin excluir, espero, a los laicos de buena voluntad”.

martes, 12 de julio de 2011

Catolicismo español: una valoración autorizada

Se está hablando estos días en medios eclesiales de la concesión del primer premio Joseph Ratzinger a tres teólogos y pensadores entre los que se encuentra el español Olegario González de Cardedal.
Hace pocos días fue el propio papa el que entregó el premio a los galardonados acompañando la entrega de palabras llenas de afecto personal y reconocimiento académico. Además, Benedicto XVI nos obsequió en ese mismo acto con un discurso magistral en el que reflexionó sobre la naturaleza y función de la teología.
Viene todo esto a cuento porque acabo de encontrar, en una entrevista que le hacen a Olegario -una de las muchas que le están haciendo con motivo del premio-, una valoración sobre el catolicismo en la España de hoy que a muchos les resultará sorprendente y que, viniendo de quien viene, un fino observador de la peripecia socio-cultural y religiosa de España, da que pensar, y obliga, creo yo, a desmontar ciertos tópicos con los que vivimos y con los que "desesperamos".
Transcribo esa luminosa respuesta de nuestro teólogo premiado y reconozco que comparto su tenor aunque a veces me cueste aceptar, en medio de determinadas oscuridades, que afortunadamente las cosas son probablemente así:

"-¿Cuando se comenzó a diluir el catolicismo en España?

-No se ha diluido. Una cosa es la superficie, la espuma ante la que ahora estamos. Creo que hay más vida católica y cristiana en la España de hoy que en la de hace 50 años. La medición de las conciencias, de la fe profunda, es muy difícil. No porque hayan dejado de aparecer juntos en los salones de los ayuntamientos el gobernador y el obispo, España ha dejado de ser católica. Ahora hay más decisión personal, más grupos de vida, más movimientos decididamente católicos que hace 50 años, con más implicación en la vida personal que en la manifestación pública. La democracia llegó a España al final de un largo proceso de preparación a la espera de que muriera el dictador, por eso no se produjo una ruptura, porque llegó con la maduración histórica a la que contribuyó el Concilio Vaticano II, al invitar a los católicos a la libertad y a la participación pública".

martes, 7 de junio de 2011

Pequeño consuelo

Aunque sea más bien exiguo, ciertamente algo de consuelo produce encontrarse con noticias como la que reproduzco más abajo.
Tendríamos los cristianos que meditar ampliamente para tratar de encontrar las raíces de esta desafección, no ya de las "masas" (que, como queda claro, no resulta siempre evidente ni mucho menos), sino de estos voceros profesionales que en nuestro tiempo se han convertido en los amos de una sociedad a la que le cuentan con frecuencia no tanto la realidad tal y como realmente aparece, sino su valoración subjetiva de la misma, es decir, lo que ellos creen que es o, más frecuentemente, lo que opinan que debería ser.
O sea: que en todas partes cuecen habas, aunque tal vez lo más preocupante sean los pucheros.

"Una encuesta realizada recientemente reveló que la cadena británica de televisión pública (BBC) es considerada cristianofóbica; es decir, anticristiana y desvirtuadora del cristianismo. De acuerdo con la investigación, que fue realizada por la propia cadena televisiva, la BBC es considerada ampliamente como un medio de comunicación que muestra una actitud anti-cristiana en su programación. Según los televidentes, la cadena utiliza "los estereotipos despectivos" al referirse a los cristianos a quienes describen como "débiles" y "fanáticos". (Fuente: The Christian Institute). El informe de la BBC dijo que el estudio se llevó a cabo como parte de la estrategia de la diversidad de la corporación, ya que, en términos de religión, había muchos que consideraban que la cadena de comunicaciones era anti-cristiana, y como tal, tergiversaba el cristianismo. El sentir expresado por los televidentes es que "los cristianos son específicamente maltratados, con la impresión de que otras religiones más minoritarias son más positivamente presentadas". Y eso, a pesar de que, según se reconoce expresamente en el informe, "el cristianismo es la religión más extensamente observada por los británicos". Uno de los encuestados respondía: "Como cristiano encuentro que la presentación del cristianismo en la BBC es inadecuada, ya que retrata estereotipos incorrectos y a menudo peyorativos". Otro señalaba: "Rara vez encontramos un cristiano retratado en una serie, y cuando lo hacen, se trata normalmente o de una persona débil o de una persona prepotente". ¿Es usted capaz de imaginar a un país árabe cuya cadena pública de televisión fuera conceptuada o percibida por sus oyentes como antiislámica? Pues bien, estas cosas, en cambio, sí ocurren en Europa.

Un portavoz de la emisora, negó las acusaciones diciendo que "la BBC no tiene un sesgo anticristiano. Tenemos estrictas normas de redacción en la imparcialidad, incluyendo las perspectivas religiosas". (…) En enero de este año una ex estrella de las noticias de la BBC advirtió que los cristianos son "presa fácil" para los insultos en el organismo de radiodifusión televisiva, mientras que los musulmanes no deben ser ofendidos. Pedro Sissons, cuyas memorias se publican en el Daily Mail, dijo: "El islam no se debe ser ofendido a cualquier precio; sin embargo, los cristianos son presa fácil porque no hacen nada si se sienten ofendidos".

La encuesta entrevistó a casi 4.500 personas, incluyendo algunos empleados de la BBC".

sábado, 21 de mayo de 2011

Pequeñas perlas inesperadas

Comentario encontrado en el blog "Rumores de Ángeles":

"Qué lástima. Cuánto pardillo manipulado en Sol. Los de "Izquierda hundida-Los bordes", reciclados y maquillados, vuelven a seducir a unas cuantas víctimas de la LOGSE y a los cadáveres del zapaterismo. Bastante penoso.
Por si a alguien hace falta refrescarle la memoria, le recuerdo dónde están hoy los artífices de Mayo del 68: Sentados en sus despachos esperando la jubilación. Veraneando en Ibiza, metiéndose de todo (los que no murieron de sobredosis). Y mirando al cielo esperando que lleguen los ovnis.
Vanitas Vanitatis".

Pues lo suscribo en su integridad. No cabe duda de que a veces se encuentran perlas donde menos se espera.

jueves, 12 de mayo de 2011

El don de saber comunicar contenidos poco fáciles

Al poco tiempo de ser elegido Papa BXVI, empezaron los comentarios periodísticos sobre su personalidad, la mayoría de los cuales, como era de esperar, no superaba la fácil tentación de establecer comparaciones con su predecesor. Las opiniones variaban, naturalmente, pero poco a poco se fue imponiendo una convicción que algún comentarista, en frase feliz, sintetizó así: a JPII la gente iba, sobre todo, a verle; a BXVI, la mayoría quiere oírle.
Como toda apreciación periodística, ésta resulta discutible, pero es indudable que apunta a algo cierto o correctamente intuido: la mayor calidad, o si se prefiere, profundidad teológica del discurso del papa Ratzinger en comparación con los contenidos de las alocuciones su predecesor. Éste, por su parte, superaría al actual pontífice en capacidad de atracción, digamos visual, de los asistentes a las semanales audiencias.
Me ha venido esto a la mente, leyendo la catequesis que ofreció ayer BXVI a los fieles que le acompañaron en la semanal audiencia de los miércoles. El papa, que ha iniciado un ciclo de reflexiones sobre el nada fácil ni "popular" tema de la oración, deslizó un párrafo que me ha llamado especialmente la atención porque creo que une profundidad, sencillez, claridad y sensibilidad, digamos, "moderna", al saber incorporar reflexiones de pensadores modernos que pocos, incluso de sus conocedores, esperaría encontrar en ellos.
Me complace compartir con mis lectores este párrafo que, además, es posible saborear mejor leyéndolo que en la audición, siempre algo alborotada, del encuentro semanal en la plaza de San Pedro:

"En la oración, en todas las épocas de la historia, el hombre se considera a sí mismo y a su situación frente a Dios, a partir de Dios y respecto a Dios, y se da cuenta de que es criatura necesitada de ayuda, incapaz de procurarse por sí misma la realización cabal de la propia existencia y de la propia esperanza. El filósofo Ludwig Wittgenstein recordaba que “rezar significa sentir que el sentido del mundo está fuera del mundo”.
En la dinámica de esta relación con quien da sentido a la existencia, con Dios, la oración tiene una de sus típicas expresiones en el gesto de ponerse de rodillas. Es un gesto que lleva en sí mismo una radical ambivalencia: de hecho, puedo ser obligado a ponerme de rodillas -condición de indigencia y de esclavitud- o puedo arrodillarme espontáneamente, confesando mi límite y, por tanto, mi necesidad de Otro. A él le confieso que soy débil, necesitado, “pecador”.
En la experiencia de la oración, la criatura humana expresa toda la conciencia que tiene de sí misma, todo lo que consigue captar de su existencia, y, a la vez, se dirige, toda ella, al Ser frente al cual está, orienta su alma a aquel Misterio del que espera el cumplimiento de sus deseos más profundos y la ayuda para superar la indigencia de la propia vida.
En este mirar a Otro, en este dirigirse “más allá” está la esencia de la oración, como experiencia de una realidad que supera lo sensible y lo contingente".

martes, 10 de mayo de 2011

Lamentable decepción: así somos, al parecer, hasta en lo físico

No hay experiencia peor en la vida de los hombres que la de constatar sin lugar a dudas la imposibilidad de superar algo desagradable, de liberarse, por ejemplo, de una dependencia, de un acoso, de un dolor molesto y recurrente.
En el terreno, digamos, espiritual, no faltan técnicas que, debida y sabiamente aplicadas, logran éxitos a veces espectaculares, por ejemplo, reacciones serenas frente a amenazas más o menos reales, disminución de fobias recurrentes, superación de ideas fijas paralizantes, etc.
Hoy acabo de leer una información francamente decepcionante. Especialmente para los muchos -cada vez más- afectados por el problema de la obesidad. Lean, amigos, esto que transcribo (tomado del ABC de hoy)y díganme si no estamos ante una especie de "octava plaga" que el autor bíblico hubiera agradecido conocer para engrosar su lista, y...perfeccionarla.
Tan lamentable como, por lo visto, cierto:

"En el último año, la liposucción se ha convertido en la intervención de cirugía estética favorita de las mujeres y cada vez más de los hombres. La promesa de librarse de los antiestéticos michelines para siempre hace que muchos la vean como una inversión de futuro. Pero la cruda realidad, según un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado, es que la grasa vuelve un año después de la intervención, aunque se redistribuye hacia otras zonas del cuerpo,especialmente en la parte superior del abdomen, los hombros y los tríceps.

«El hecho de que la grasa retorne es de gran interés para los científicos porque eso significa que los niveles de grasa del cuerpo están fuertemente regulados por mecanismos que aún desconocemos», explica Robert Eckel, uno de los autores del estudio, que se publica en la revista «Obesity». (...).

Los investigadores confirmaron su hipótesis con roedores después de observar que la grasa vuelve cuando se elimina, del mismo modo que los seres humanos recuperan su peso después de haber adelgazado. «Creemos que el cerebro sabe de alguna manera la cantidad de grasa que tiene el organismo y trata de regular su presencia para que sea siempre la misma. Por eso es tan importane prevenir la obesidad», advierte Eckel".

lunes, 9 de mayo de 2011

Laicismo pintoresco y opinión pública sensata

Por lo que puede tener de "ejemplificante" (en varios sentidos) para nuestra realidad patria, reproduzco a continuación un post del portal "La Iglesia en la prensa" -portal que, como he dicho otras veces, aprecio mucho- que me ha llamado la atención.
Es verdad que la noticia que transmite nos puede hacer exclamar el clásico: "en todas partes cuecen habas"; pero no es menos cierto, me parece, que el desenlace nos hace ver que el tipo de "cocción" no es exactamente igual en todas partes, por lo que el producto final tampoco es probablemente el mismo...para desgracia, por cierto, de nuestra hispana gastronomía.

La lección de laicidad del electricista inglés

Colin_atkinson

A estas alturas, me parece un dato comprobado que las polémicas (europeas) con motivo de la exposición pública de símbolos religiosos cristianos no las promueven seguidores de otras religiones. Por lo general, no se trata de la reacción de minorías que se sienten discriminadas por la religión mayoritaria. No. Los promotores suelen ser militantes de determinadas corrientes ideológicas que postulan (eso sí, como si fuera un credo religioso) la desaparición de esos símbolos de la esfera pública (especialmente, de los cristianos). Así pues, son gentes que pretenden imponer a todos su propia visión, que consiste no en el pluralismo de símbolos, sino en la supresión de símbolos, en la pared vacía, como si se tratara de la única vía.

Esto viene a propósito de la historia del electricista inglés que, por el hecho de exhibir una cruz en el salpicadero de la camioneta de la empresa, fue amenazado de despido. Desconocía cómo había terminado el caso, así que he recuperado algunas informaciones sobre este hombre, Colin Atkinson (foto), de 64 años, parroquiano de una iglesia pentecostal. Me entero con sorpresa de que todo había empezado hace quince meses (yo pensaba que era una historia de estos días), cuando uno de los capataces le dijo que quitara el crucifijo. Atkinson quiso saber en base a qué reglamento interno emitía esa orden, pues en 14 años nunca tuvo problemas. Se descubrió que, en efecto, no había ningún reglamento, y que nadie había dicho nada ante los símbolos expuestos por sus compañeros musulmanes o sikhs, ni tan siquiera ante el póster del Ché Guevara exhibido en el despacho de su jefe.

Como respuesta, la empresa emitió una nueva regla: todos los símbolos personales deben ser quitados de las camionetas. Con lo que no contaba la empresa fue con la reacción popular: Atkinson fue invitado a muchos programas de televisión y en algunos sondeos realizados en directo el 100 % del público votó a su favor. Se demostró que no era ningún fanático ni anti nada. “Nadie se quejó nunca, ni mis colegas ni mis clientes”. Atkinson fue víctima de un ataque de “corrección política” que sufrió su capataz, y los otros jefes. Al final, como buenos británicos, supieron recobrar el sentido común. Y el electricista inglés dio a todos una lección de laicidad, defendiendo con tenacidad sus derechos.