martes, 4 de diciembre de 2012
PARA NO REPETIR ERRORES
"El contagioso optimismo de los chilenos se desvaneció rápidamente cuando me reencontré con la desesperanza que agobia cada día más a los españoles. El desempleo no para de crecer y ya supera los 5,8 millones; el 52% de los jóvenes no tiene trabajo, 1,7 millones de hogares tienen a todos sus miembros en paro. No sin razón, en lo que va de año en Madrid se han celebrado ya más de 3.000 manifestaciones, autorizadas o no.
Este es el resultado de los años locos de España, de cuando estuvo gobernada por un colega socialista de Michelle Bachelet. ¿Lo recuerdan? Su nombre es José Luis Rodríguez Zapatero, que tiró la casa por la ventana e hizo que se olvidase la relación existente entre deberes y derechos, entre esfuerzo y resultado. Su política de promesas a destajo, de ofrecer múltiples derechos a la ciudadanía, como si fueran maná caído del cielo, hizo que España llegara a la situación en que está ahora: endeudada, embargada y desacreditada.
En tiempos de bonanza económica, el colega de Bachelet permitió que en España se inflaran muchas burbujas, empezando por la crediticia y la inmobiliaria, que a su vez condujeron a una burbuja política, sustentada en la acumulación de ingresos tributarios de todo tipo.
Los tiempos del despilfarro y del todo gratis de Zapatero dieron también lugar a la burbuja sanitaria. Todos los partidos políticos (sin excepción) coreaban al unísono que la sanidad pública sería siempre universal y gratuita, lo que condujo a un uso irresponsable de los recursos sanitarios. En el plano educativo, hace ya mucho que España optó por la vía populista argentina: universidad para todos y gratuita. Se apostó por la cantidad y no por la calidad, lo que llevó a la masificación de la educación superior, que abrió sus puertas a estudiantes poco preparados. Y así continúa hasta hoy la universidad española, navegando en un mar de mediocridad institucionalizada. Por eso no es de extrañar que España no tenga una sola universidad entre las 150 mejores del mundo. En el ámbito de las infraestructuras, los políticos (con dinero de los fondos europeos) invirtieron miles de millones de euros en la construcción de aeropuertos sin viajeros, autopistas sin automóviles, palacios de congresos sin congresos, tranvías y trenes de alta velocidad sin pasajeros.
Fueron los años del populismo desenfrenado del Estado de Bienestar, de la generosidad irresponsable del Estado y la inflación de derechos. Su efecto más dañino fue una concepción falsa del progreso como algo conquistado de una vez y para siempre. Todo era un engaño: los tan mentados derechos no estaban pensados para momentos de verdadera necesidad, cuando muchos pierden su empleo y caen en la indefensión. Solo podían pagarse en situaciones de bonanza económica, no en tiempos como los que vive España desde hace ya cuatro años.
Resumiendo: el socialista Rodríguez Zapatero embaucó a los españoles, y ahora a España no le queda más que mendigar el dinero que precisa.
Nadie sabe lo que Bachelet se propone realmente, pero los ávidos de derechos y los beneficiarios del clientelismo ya están golpeando la puerta. Su juego de diva ausente a lo Garbo le está resultando de maravilla, y tal vez le sirva para ser elegida. Pero tendrá un problema. Un día deberá también gobernar y aguantar el chaparrón de las ilusiones frustradas, especialmente entre el izquierdismo más militante, que ha crecido alentado por el izquierdismo moderado de la Concertación, deseoso de hacer ingobernable el país para que crezca la nostalgia por Mamá Michelle.
La crisis de los países del sur de Europa, en especial la española, es una advertencia para Chile y los chilenos, un llamado a que no se dejen embaucar por argumentos populistas sobre las supuestas maravillas de los Estados de Bienestar".
lunes, 3 de diciembre de 2012
OPINIONES -¿INESPERADAS?- QUE DAN QUE PENSAR
Me enteré de que Gonzalo Altozano -ese es el nombre del autor- tiene ahora en Intereconomía, una vez por semana, un programa con el mismo título del libro en el que sigue haciendo lo mismo que en el libro: hablar con sus invitados del tema de Dios, la trascendencia, el sentido de la vida, etc. Lamentablemente, por cuestiones de horario, todavía no he podido asomarme al programa, pero hoy me he topado en la página web Religión en Libertad con la transcripción de algunos fragmentos de la conversación que mantuvo hace poco con Albert Boadella que he leído con enorme interés: por lo que dice, y por quién lo dice.
Me complace compartir con los lectores de este blog algunos pensamientos del gran actor que es Boadella al que no es posible negar originalidad y valentía en sus tomas de posición, llenas de talento, libertad y capacidad de provocación intelectual.
Aunque no necesariamente se compartan todas sus apreciaciones, no se puede negar que dan que pensar y que ayudan a no dejarse atrapar por la dictadura del pensamiento dominante de lo "políticamente correcto":
"Desde niño me acostumbré a rezar cada noche un padrenuestro en latín y no lo he abandonado". Y lo de "en latín" no es casual: "Cuando vi la evolución de los rituales de la Iglesia en los años 70, yo me escandalizaba y tuve necesidad de satirizar y parodiar, sobre todo, la forma, que se había querido entroncar con ciertas formas político-sociales".
…Sobre si marca la casilla de la X, un sí implícito: "A mí no se me ocurre ponerla en las ONG y estas cosas. Sin menospreciarlas, la Iglesia es mucho más seria. Cáritas se ha demostrado muy sólida. Yo, ante las religiones laicas, estoy con la única y verdadera, como se decía" (risas).
"Las religiones laicas me dan pavor", son muy peligrosas. Las conocimos con una ferocidad increíble, como fueron el nazismo y el comunismo. Y las religiones progres, como el medio ambiente, se toman como una militancia religiosa. Me parece peligroso porque son una inducción al fanatismo".
…Sobre aquello que más le concierne como artista, y antes de una expresiva defensa del "sentimiento y el deseo de lo trascendente" que late en la Semana Santa de Sevilla e "induce a la fe", expresó un pensamiento muy próximo al de Benedicto XVI sobre la evangelización a través de la belleza: "La Iglesia tiene que acudir al arte, porque el arte ha sido una forma de transmisión de lo intangible. De la Capilla Sixtina a las misas de Palestrina o Juan Sebastián Bach, el arte induce a la sensibilidad de la trascendencia mucho más que el discurso objetivo, científico, teológico. La prueba es que la Iglesia ha utilizado el arte en sus mejores momentos como forma de transmisión. La desaparición de los aspectos más bellos y sensoriales del ritual de transmisión es un batacazo muy duro a eso que se llama la fe y que es algo difícil de captar y de percibir pero que tiene que ver con algo tan poético y extraordinario como la misa que yo había vivido. Con algo muy importante, que era el latín. La desaparición de todo eso me parece enormemente grave".
"El complejo de la modernidad, que lo ha invadido todo, también la Iglesia, es un camino a la frivolidad. Y eso, una Iglesia que ha tenido a su servicio a Miguel Ángel y a Rafael, y a San Agustín y a Santo Tomás de Aquino trabajando para ella, no lo puede hacer".
Lo mismo respecto a las vestiduras eclesiásticas: "El feligrés está esperando que la relación no sea de tú a tú, que el representante de los misterios divinos se revista de una representación digna e importante".
¿Cree él en Dios? "Creer para mí es difícil. Tengo la sensación de que todo está movido por una enorme Inteligencia, en el sentido más alto del término. El hecho de que todos los hombres en todas las civilizaciones hayan tenido el impulso de creer en Dios ya podría ser un indicio de que ese Ser existe, de que lo llevamos dentro. Pero cuando digo ´Ser´ no sé muy bien a qué me estoy refiriendo. Me cuesta más creer en la Revelación historiada, en el sentido de que Jesucristo es el Hijo de Dios: me cuesta más creerlo, a pesar de que lo practico en el sentido de que rezo mi padrenuestro, y cuando veo a la Virgen de la Macarena o del Baratillo tengo emociones de que debe ser la Virgen. Las sensaciones que yo he tenido con el arte, esa sensación de lo intangible, es lo que más me ha llevado a pensar que hay un mundo que desconozco".
sábado, 24 de noviembre de 2012
UN TEMA ESTA VEZ IMPORTANTE
Al margen de comentarios "especializados" que han dedicado algunas lineas al asunto, despachándolo con grandes aplausos cuando el comentarista era, digamos, del ala conservadora, y con mal disimulado disgusto, cuando la tendencia era de signo contrario, solo he encontrado una referencia de calidad en un artículo publicado en Libertad Digital, firmado por Cristina Losada.
Casi siempre me suele gustar lo que escribe Losada, pero esta vez me ha sorprendido muy favorablemente con un tratamiento del asunto que revela capacidad de penetrar en los pliegues decisivos de los aconteceres que afectan, a veces más de lo que pudiera parecer, a la marcha de la vida y de la cultura en general.
Creo que el mencionado artículo merece conocerse; por eso me permito transcribirlo íntegramente para conocimiento de los lectores de este reanudado blog:
La Iglesia de Inglaterra será un poco más irrelevante después de esto.
EL BUEY Y LA MULA: UNA ARROGANTE SUPERFICIALIDAD
El asunto es muy sencillo: las narraciones que nos ofrecen los evangelistas Mateo y Lucas sobre el nacimiento de Jesús, son de una belleza tal, que de no existir, habría que inventarlos. No obstante, esa singular belleza va unida enigmáticamente a una mortificante sobriedad literaria, lo cual puede resultar paradójico y hasta contradictorio si se quiere, pero es así.
Nada tiene de particular, siendo así las cosas, que la recepción posterior de estos relatos haya encontrado en lectores con imaginación, una invitación al complemento y la ampliación por vía de fabricación de leyendas con capacidad de adornar y embellecer, todavía más, los escritos originales.
Nadie ha podido leer nunca en los evangelios de la infancia de Jesús ninguna referencia a esos célebres animales de que hablamos, sin los que -justo es reconocerlo- nuestros nacimientos perderían no poca gracia. Como nadie puede, con los textos en la mano, afirmar que los de Oriente son reyes, ni que uno de ellos era negro, otro rubio y otro más o menos albino. Y nadie puede hacerlo, por la sencilla razón de que esos elementos están ausentes en los textos.
Pues bien, el Papa, al escribir su documentado y profundo libro, no hace sino constatar la realidad textual que comenta, sin entrar a valorar -ni mucho menos a pretender abolir- los elementos legendarios que la literatura apócrifa y la imaginación popular han añadido con posterioridad para paliar la sorprendente sobriedad de los textos originales.
Pues he aquí que, publicado el papal libro en castellano, a penas transcurridas unas horas, la maquinaria mediática se pone en marcha para pregonar a los cuatro vientos que el Papa "se carga" al buey y la mula -dos por el precio de uno- en su nuevo libro sobre Jesús.
¿Hasta cuándo, me pregunto, tendremos que aguantar en esta España nuestra la acumulación de ignorancia y superficialidad en los que tienen el control diario de los medios de comunicación? ¿Es que no es posible que radios y televisiones, periódicos y revistas, tengan en plantilla por lo menos a un profesional que sepa de qué habla cuando de noticias "religiosas" se trate? ¿Y qué decir -prefiero no dar nombres- de relevantes plumas o voces que se han lanzado a disparatar sobre este asunto con tanto dogmatismo como estupidez?
Cabría tomarlo con humor, pero no es fácil. El analfabetismo religioso (la Biblia sigue sin leerse mayoritariamente en España, no nos engañemos) va de la mano de una arrogante superficialidad que, en su conjunción, forman un cóctel de no desdeñable peligrosidad cultural, y tal vez, no solo cultural.
domingo, 15 de enero de 2012
MANIPULA QUE ALGO QUEDA...
domingo, 20 de noviembre de 2011
Católicos en la vida pública: servidores sin complejos
jueves, 3 de noviembre de 2011
Pensar la muerte, superar el miedo
"Desde siempre, el hombre se ha preocupado por sus muertos y ha intentado darles una especie de segunda vida a través de la atención, el cuidado, el afecto. En un cierto sentido, se quiere conservar su experiencia de vida; y, paradójicamente, el modo en que vivieron, lo que amaron, lo que temieron, lo que esperaron y lo que detestaron, lo descubrimos precisamente por sus tumbas, ante las cuales se agolpan los recuerdos. Son casi como un espejo de su mundo.
¿Por qué es así? Porque, a pesar de que la muerte sea un tema casi prohibido en nuestra sociedad, y se pretenda continuamente quitar de nuestra mente el solo pensamiento de la muerte, ésta nos afecta a cada uno de nosotros, afecta al hombre de todo tiempo y de todo lugar. Y ante este misterio todos, incluso inconscientemente, buscamos algo que nos invite a esperar, una señal que nos dé consuelo, que se abra algún horizonte, que ofrezca aún un futuro. El camino de la muerte, en realidad, es un camino de esperanza, y recorrer nuestros cementerios, como también leer las inscripciones sobre las tumbas, es llevar a cabo un camino marcado por la esperanza de eternidad.
Pero nos preguntamos, ¿por qué tememos la muerte? ¿Por qué la humanidad, en su mayoría, nunca se ha resignado a creer que más allá de ella no haya simplemente nada? Diría que las respuestas son muchas: tememos la muerte porque tenemos miedo de la nada, de este partir hacia algo que no conocemos, que nos es desconocido. Y entonces hay en nosotros un sentimiento de rechazo porque no podemos aceptar que todo lo que de bello y de grande ha sido realizado durante toda una existencia sea eliminado de repente, caiga en el abismo de la nada. Sobre todo, sentimos que el amor reclama y pide eternidad, y no es posible que sea destruido por la muerte en un solo momento".
martes, 23 de agosto de 2011
Ese falso, inútil, pero pernicioso laicismo
"Soy creyente y practicante a veces. Si no lo fuera, el espectáculo humano de la JMJ que hemos gozado, me convertiría. En la medida que el comportamiento de algunos tipejos del 15M con jóvenes peregrinos me obligan a reconsiderar los sentimientos de izquierda que, hasta ahora, tenía.
La imagen de un hijo de puta insultando hasta las lágrimas a una joven, limpia, sonriente y bonita, que solo se defendía mostrándole un crucifijo (¡Apártate satanás!) y otro de la misma calaña y, además, cobarde, gritándole a un grupo de peregrinos que cruzaban la maldita Puerta del Sol “Os vamos a hacer lo que en el 36”, un grito que llevaba implícito una amenaza de muerte, me han alterado profundamente. Todo esto sin que hubiera una sola persona, un solo hombre, que tuviera lo que hay que tener para darles a estos tipejos dos hostias, muy apropiadas en estos días.
Miedo me dieron estos individuos, hijos de mala madre, frente al ejemplar comportamiento de los hijos de Dios que, sin perder la sonrisa, aunque con el miedo y las lágrimas en los ojos, continuaban su camino hacia la Plaza de Cibeles para vivir su via crucis que había comenzado a sufrir en el kilómetro O de una ciudad que, por unos días y gracias a ellos y a su alegría permanente ha hecho realidad eso de “Madrid al cielo”.
Según el jefe de servicio de limpieza urgente del Ayuntamiento de Madrid,“no se ha recogido ni una sola lata de cerveza. Eran chicos que transmitían alegría y colaboraban mucho. Eran súper amables y educados.”
Como escribía el admirado David Gistau, “con la marcha de estos chicos volvemos a ser una ciudad de mala educación en el trato. De humanos que no sonríen al cruzarse contigo”. Sobre todo, una ciudad encabronada por el 15M, sin que nadie, ni de la derecha ni de la izquierda, of course, tengan el coraje de decir ¡basta!
Difícil va a ser que olvide las caras de aquellos cobardes de la Puerta del Sol que amenazaban con volver al 36.
Hasta Carlos Boyero, viejo y querido amigo de la época de ‘El Independiente’, de Pablo Sebastián, y hombre de izquierdas, calificaba a quienes maldecían a las legiones de jóvenes peregrinos, como “algo peor que intolerantes, simplemente estúpidos”. Y a los que consideraban que “la muchachada católica que oran y cantan para demostrar al mundo que es la hostia de bullanguera, sana y divertida, y están provocando con su alegría, solo se les puede ocurrir a tarados”.
Y Sánchez Dragó “Se han ganado la simpatía de casi todo el mundo, bordes aparte, sin excluir, espero, a los laicos de buena voluntad”.
martes, 12 de julio de 2011
Catolicismo español: una valoración autorizada
"-¿Cuando se comenzó a diluir el catolicismo en España?
-No se ha diluido. Una cosa es la superficie, la espuma ante la que ahora estamos. Creo que hay más vida católica y cristiana en la España de hoy que en la de hace 50 años. La medición de las conciencias, de la fe profunda, es muy difícil. No porque hayan dejado de aparecer juntos en los salones de los ayuntamientos el gobernador y el obispo, España ha dejado de ser católica. Ahora hay más decisión personal, más grupos de vida, más movimientos decididamente católicos que hace 50 años, con más implicación en la vida personal que en la manifestación pública. La democracia llegó a España al final de un largo proceso de preparación a la espera de que muriera el dictador, por eso no se produjo una ruptura, porque llegó con la maduración histórica a la que contribuyó el Concilio Vaticano II, al invitar a los católicos a la libertad y a la participación pública".
martes, 7 de junio de 2011
Pequeño consuelo
"Una encuesta realizada recientemente reveló que la cadena británica de televisión pública (BBC) es considerada cristianofóbica; es decir, anticristiana y desvirtuadora del cristianismo. De acuerdo con la investigación, que fue realizada por la propia cadena televisiva, la BBC es considerada ampliamente como un medio de comunicación que muestra una actitud anti-cristiana en su programación. Según los televidentes, la cadena utiliza "los estereotipos despectivos" al referirse a los cristianos a quienes describen como "débiles" y "fanáticos". (Fuente: The Christian Institute). El informe de la BBC dijo que el estudio se llevó a cabo como parte de la estrategia de la diversidad de la corporación, ya que, en términos de religión, había muchos que consideraban que la cadena de comunicaciones era anti-cristiana, y como tal, tergiversaba el cristianismo. El sentir expresado por los televidentes es que "los cristianos son específicamente maltratados, con la impresión de que otras religiones más minoritarias son más positivamente presentadas". Y eso, a pesar de que, según se reconoce expresamente en el informe, "el cristianismo es la religión más extensamente observada por los británicos". Uno de los encuestados respondía: "Como cristiano encuentro que la presentación del cristianismo en la BBC es inadecuada, ya que retrata estereotipos incorrectos y a menudo peyorativos". Otro señalaba: "Rara vez encontramos un cristiano retratado en una serie, y cuando lo hacen, se trata normalmente o de una persona débil o de una persona prepotente". ¿Es usted capaz de imaginar a un país árabe cuya cadena pública de televisión fuera conceptuada o percibida por sus oyentes como antiislámica? Pues bien, estas cosas, en cambio, sí ocurren en Europa.
Un portavoz de la emisora, negó las acusaciones diciendo que "la BBC no tiene un sesgo anticristiano. Tenemos estrictas normas de redacción en la imparcialidad, incluyendo las perspectivas religiosas". (…) En enero de este año una ex estrella de las noticias de la BBC advirtió que los cristianos son "presa fácil" para los insultos en el organismo de radiodifusión televisiva, mientras que los musulmanes no deben ser ofendidos. Pedro Sissons, cuyas memorias se publican en el Daily Mail, dijo: "El islam no se debe ser ofendido a cualquier precio; sin embargo, los cristianos son presa fácil porque no hacen nada si se sienten ofendidos".
La encuesta entrevistó a casi 4.500 personas, incluyendo algunos empleados de la BBC".
