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martes, 1 de junio de 2010

Homenaje (¿algo tardío?) a un pionero: Matteo Riccii

Acaba de concluir la celebración del IV centenario de la muerte del jesuita P. Matteo Ricci. Me da tristeza decirlo y me gustaría equivocarme, pero apuesto doble contra sencillo a que, no ya los damnificados de la Logse, sino una inmensa mayoría de conciudadanos de buen bachillerato y más que aceptable nivel cultural, ignoran por completo la existencia y, lo que es más importante, la peripecia de este sabio y audaz religioso que, en la linea del mejor hacer jesuítico, fue un verdadero pionero de eso que hoy se denomina pomposamente "inculturación".
Como todo el que se adelanta a su tiempo, fue mal comprendido por no decir completamente incomprendido. Si en nuestra época la tarea de presentar la fe cristiana a un mundo cultural y religioso distinto de occidente, resulta arriesgada, tanto teórica como prácticamente; si hoy, que tendemos a pensar en las demás culturas y religiones con una mente abierta y acogedora (eso vamos diciendo al menos), no es fácil mantener un discurso suficientemente equilibrado y eficaz, podemos imaginar lo que supuso de escándalo hace cuatro siglos la opción del padre Ricci de hacerse chino con los chinos para que pudiera resonar entre ellos el mensaje cristiano sin acentos de invasión colonizadora. No es extraño que le llamaran al orden y que el "experimento" se frustrara prácticamente quedando como hibernado esperando tiempos mejores.
Tal vez esos tiempos hayan llegado ya; en cualquier caso, resulta conmovedor oir al Papa BXVI (de cuya preocupación por China da buena prueba una interesantísima carta que envió a los católicos nacidos en esa inmensa nación) referirse hace un par de días a este centenario.
Aun a riesgo de alargar un tanto este post, no me resisto a compartir con mis lectores estos párrafos que hablan por sí solos de la importancia que reviste para la iglesia de hoy la intuición fundamental de Ricci, al que, como se ve, se rinde merecido homenaje desde las más altas instancias eclesiales, aunque sea con 400 años de retraso.

"La obra de este gran misionero presenta dos aspectos que no deben separarse: la inculturación china del anuncio del evangelio y la presentación a China de la cultura y de la ciencia occidentales. A menudo los aspectos científicos obtuvieron mayor interés, pero no hay que olvidar la perspectiva con la que el padre Ricci entró en relación con el mundo y la cultura chinos: un humanismo que considera a la persona inserta en su contexto, cultiva sus valores morales y espirituales, tomando todo lo que encuentra de positivo en la tradición china y ofreciendo enriquecerla con la contribución de la cultura occidental pero, sobre todo, con la sabiduría y la verdad de Cristo. El padre Ricci no va a China para llevarles la sabiduría y la cultura de Occidente, sino para llevarles el Evangelio, para dar a conocer a Dios. Escribe: “Durante más de veinte años cada mañana y cada noche he rezado con lágrimas al Cielo. Sé que el Señor del Cielo tiene piedad de las criaturas vivientes y las perdona (…) La verdad sobre el Señor del Cielo está ya en los corazones de los hombres. Pero los seres humanos no la comprenden inmediatamente y, además, no se inclinan a reflexionar sobre una cuestión semejante" (Il vero significato del "Signore del Cielo", Roma 2006, pp.69-70). Y es precisamente mientras lleva el Evangelio, cuando el padre Ricci encuentra en sus interlocutores la demanda de una confrontación más amplia, de modo que el encuentro motivado por la fe se convierte también en diálogo entre las culturas: un diálogo desinteresado, libre de objetivos de poder económico o político, vivido en la amistad, que hace de la obra del padre Ricci y de sus discípulos uno de los puntos más altos y felices en la relación entre China y Occidente. Al respecto, el “Tratado de la amistad" (1595), una de sus primeras y más conocidas obras en chino, es elocuente. En el pensamiento y en la enseñanza del padre Ricci la ciencia, la razón y la fe encuentran una síntesis natural: “Quien conoce el cielo y la tierra – escribe en el prefacio a la tercera edición del mapamundi – puede encontrar que Aquel que gobierna el cielo y la tierra es absolutamente bueno, absolutamente grande y absolutamente uno. Los ignorantes rechazan el Cielo, pero la ciencia que no llega al Emperador del Cielo como a la causa primera, no es para nada una ciencia".

sábado, 29 de mayo de 2010

Feria del libro: alimentos saludables para tiempos de trivialidad

Ayer se innauguró la Feria del Libro de Madrid. Desde mi infancia -entonces por razones "geográficas": al volver del colegio pasaba necesariamente por Recoletos, donde estaba instalada- dedico algún rato a recorrerla, ycomo no hacía calor, allá me fui al caer la tarde. No había demasiada gente, lo que agradecí, porque cuando se abarrota, lo que en principio es placentero se convierte casi en un suplicio.
No pude sustraerme a un pensamiento que lleva años rondándome con la fuerza casi de un jeroglífico: ¿cómo se explica que los sondeos de opinión certifiquen sin lugar a dudas el carácter no-lector del pueblo español, y que un acontecimiento dedicado precisamente al libro tenga semejante éxito de concurrencia, parangonable casi a cualquier verbena de barrio? A lo mejor no hay solución al enigma. Da igual.
Como es natural, me suelo parar en las casetas que ofrecen libros, digamos, de mi especialidad; y, aunque todos los años entro en El Retiro con la firme promesa de no comprar nada, puesto que ya lo hago durante el año en mis librerías favoritas, jamás cumplo mi propósito, y salgo con una o varias bolsas que gravan mi cuerpo tanto como la culpabilidad por el dispendio mi espíritu. Lo que más me molesta, sin embargo, es tener que cargar con numerosos catálogos que me ofrecen sin yo pedirlos muchos libreros, y que soy incapaz de rechazar por una cortesía que después lamento.
Me permito recomendar en este post a un autor mundialmente conocido en lo que podríamos llamar literatura al servicio de la espiritualidad, y que no suele defraudar a quien le frecuenta.
Se trata de Henri Nouwen, un holandés destinado a ser profesor den Harvard al que la vida llevó por otros derroteros, jugándole al final una mala pasada dejando pasar a la muerte prematura y repentinamente.
Es un autor muy prolífico. He aquí cuatro títulos ordenados "pedagógicamente":
"El Regreso del Hijo Pródigo"; "Esta noche en casa"; Mi Diario desde la Abadía de Genesee"; y Diario del último año de vida de H.N.". Todas ellas publicadas en la Editorial PPC que nos hace un buen servicio al dárnoslo a conocer en español.
Buen provecho.

viernes, 28 de mayo de 2010

Ante la "emergencia educativa", propuestas valientes de J. Ratzinger

La Conferencia Episcopal Italiana tiene la suerte de tener al Papa al lado, no sólo geográficamente, sino también, diríamos, eclesiológicamente, ya que, al ser el obispo de Roma, es con toda propiedad su auténtico presidente, por más que esa presidencia la ejerza de hecho luego un obispo elegido por la asamblea plenaria. Sí, es un verdadero lujo, y se comprueba cada vez que se reúne su plenario, porque el discurso innaugural corre a cargo del papa y, como puede comprenderse, no lo dedica a decir banalidades o lugares comunes, sino a iluminar en profundidad temas sobre los que luego debatirán sus hermanos en el episcopado.
Ayer jueves no fue una excepción. Los obispos italianos tenían como plato principal de su menú, el abordaje del problema de la educación a diez años vista. Ya hace tiempo que a este problema, del que también nosotros sabemos mucho, lo han denominado "emergencia educativa", un acierto de titulación porque ambas palabras resumen de manera insuperable lo que se le viene encima a nuestras sociedades occidentales -a unas (la nuestra, desde luego) más que a otras- si no se toman muy en serio y consideran como una verdadera emergencia inaplazable el problema de la educación.
Pues bien, la alocución de Ratzinger a sus hermanos obispos de Italia es un verdadero tratado sobre la cuestión desde la perspectiva de un pastor de la iglesia que, sin embargo, no puede disimular que tiene alma de filósofo y teólogo a un tiempo. Recomiendo vivamente su lectura a todos cuantos estén preocupados por este asunto (lo ofrece la página www.zenit.org tanto en versión resumida como in extenso).
Me permito transcribir uno de sus primeros párrafos como invitación-aperitivo a quienes apetezcan "alimento sólido" en esta cultura nuestra de potitos descafeinados:

"Una raíz esencial [del problema educativo] consiste – me parece – en un falso concepto de autonomía del hombre: el hombre debería desarrollarse sólo por sí mismo, sin imposiciones por parte de los demás, los cuales podrían asistir a su autodesarrollo, pero no entrar en este proceso. En realidad, es esencial para la persona humana el hecho de que llega a ser ella misma sólo desde el otro, el “yo” se convierte en sí mismo sólo desde el “tu” y desde el “vosotros”, está creado para el diálogo, para la comunión sincrónica y diacrónica. Y sólo el encuentro con el “tu” y con el “nosotros” abre el “yo” a sí mismo. Por ello, la llamada educación antiautoritaria no es educación, sino renuncia a la educación: así no nos es dado lo que nosotros debemos dar a los demás, es decir, este "tu" y "nosotros" en el que el “yo” se abre a sí mismo. Por tanto, un primer punto me parece este: superar esta falsa idea de autonomía del hombre, como un “yo” completo en sí mismo, mientras que la verdad es que llega a ser “yo” también en el encuentro colectivo con el “tu” y con el “nosotros”.

Hay que ser muy sabio, muy libre y muy valiente para, ya en los primeros párrafos, referirse sin tapujos a la raíz del problema: una falsa concepción de la autoridad a la que precipitadamente se denomina autoritarismo, y una no menos falsa concepción de la autonomía del hombre que le desvincula del otro y de los otros, sumiéndole en la peor de las esclavitudes: la de un yo deformado en su misma raíz.


miércoles, 26 de mayo de 2010

Roma y Moscú juntas al servicio de la vieja Europa

Una de las grandes frustraciones del pontificado de Juan Pablo II que le alcanzó a él como pastor supremo de la Iglesia Católica, creándole además un notable sufrimiento personal, fue el no poder llegar a encontrarse con el patriarca de Moscú. Es natural que así fuera porque el papa eslavo consideraba como algo muy propio de su misión histórica, la apertura a ese Este fascinante e imprescindible que es el mundo de la gran Rusia con su propuesta Ortodoxa más que milenaria.
Caprichos de la Historia: todo parece indicar -esa es, al menos, una esperanza claramente reafirmada por ambas partes- que va a ser el papa alemán, el gran teólogo occidental que entiende quizás con mayor profundidad todavía que su predecesor el alcance de la herida de la separación del cristianismo, el que va a poder sellar con un encuentro personal con el actual patriarca Kirill (una personalidad religiosa a no perder de vista), el notable esfuerzo de acercamiento y camino hacia la unidad entre las dos iglesias.
Si no fuera una expresión un tanto tosca, además de no del todo propia, podríamos decir: "a la fuerza ahorcan". Y es que efectivamente, ambos dirigentes religiosos saben sin asomo de duda, que el tiempo apremia; que el virus de la secularización con todas sus variantes y mutaciones, está lanzando un desafío sin precedentes a quienes encarnan en sus iglesias la propuesta ya bi-milenaria del cristianismo. O juntas, superando heridas históricas, logran poner a punto los anticuerpos necesarios para combatir la epidemia, o Europa -y, quizás, todo Occidente- terminen por archivar el cristianismo como un objeto religioso-cultural definitivamente caducado a conservar en museos y hemerotecas.
Hay síntomas de que está en marcha un plan a largo plazo para ofrecer una respuesta sólida a esta secularización rampante. A las dos figuras máximas, cabezas de ambas iglesias, Benedicto XVI y el patriarca Kiril, hay que añadir la de un Metropolita ruso, Hilarión de Volokolamsk que parece estar llamado a jugar un papel muy relevante en la marcha de esta nueva andadura común de ambas iglesias. El cambio, pues, con respecto a la situación de hace diez años es tan real como llamativo.
El otro día, tuvo lugar en Roma un concierto-homenaje a BXVI ofrecido por el patriarcado de Moscú, al término del cual el Metropolita Hilarión (notable compositor del que se estrenó ese mismo día una obra) realizó declaraciones en el sentido de lo que acabo de decir: a la descristianización sólo se le puede hacer frente en común ofreciendo un cristianismo vivo cuyo vigor sólo podrá proceder de una reviviscencia radical de la riqueza inagotable de su Tradición.
¿De suTradición? Sí. Y de cómo deba comprenderse ésta, al margen de reduccionismos y caricaturas, me gustará hablar en otro post.

martes, 25 de mayo de 2010

Cajasur: saber morir a tiempo

Cajasur, célebre los últimos tiempos por dificultades propias de tipo económico, y también por conflictos internos, habitualmente conocidos como lucha por el poder o el control, ha sido intervenida por el Banco de España.
Como no podía ser menos, los comentarios se han agolpado tratando de analizar y valorar el evento desde el punto de vista económico y también desde una óptica social.
Mi comentario quiere ir por otro camino, ya que desde esta ventana se pueden contemplar ámbitos o zonas de la realidad que con frecuencia pasan desapercibidas a los ojos de una ciudadanía obsesionada por otros escenarios.
Cajasur, eso sí se dice y se subraya profusamente, era de la Iglesia. Se dirá: para bien y para mal. Veamos.
Probablemente, en su inicio, como ha ocurrido con tantas iniciativas nacidas en determinadas épocas de nuestra historia dentro de la comunidad eclesial (habría que ser más precisos: dentro de la comunidad "clerical"), esta iniciativa de poner en marcha una entidad financiera de este tipo, respondió a una intuición certera y llena de buena voluntad de algunos eclesiásticos que captaron la necesidad de suplir con su acción y su esfuerzo una carencia detectada en la sociedad civil del momento.
Pero existe una especie de ley socio-biológica que reproduce, en los frutos de los "partos" sociales, lo que ocurre en los estrictamente biológicos: la criatura alumbrada crece y termina por independizarse y campar por sus respetos al margen, y -¡cuántas veces!- en contra de los deseos y sueños de sus progenitores.
¿No es eso exactamente lo que le ha ocurrido a esta iniciativa financiera de titularidad eclesial que ahora anda en coplas, exactamente igual que le ocurrió y ocurre a la Cope, al diario Ya, a muchos colegios o escuelas "concertadas", etc.?
Tengo para mí que estas creaciones eclesiales, fruto de una imaginación altruista que en su día supo descubrir la posibilidad de hacer efectiva en la sociedad la llamada evangélica al servicio, nacen con fecha de caducidad, rebasada la cual, terminan perdiendo, al menos en la percepción general, el profundo sentido cristiano con que nacieron, pasando a convertirse en "chiringuitos de los curas", que, ya se sabe, a la hora de la verdad lo que buscan es la pela, disfrazándolo, eso sí, con bellas y santas palabras.
Pienso que hay que saber morir también institucionalmente: un arte, ciertamente, difícil de aprender.
El servicio cristiano es siempre a fondo perdido; y cuando llega el momento, lo mejor, lo más evangélico, probablemente es dar paso a otras titularidades que prolonguen lo mejor del servicio prestado en nombre de la Iglesia, pero sin comprometer ya a ésta institucionalmente.
Claro que todo esto que digo suele ser valorado por los que "están en el ajo" como una flagrante ingenuidad. Pues bien, lo será; pero entonces que no se quejen de incomprensiones, que no lamenten salpicaduras que erosionan y juzgan sin piedad sus intenciones.

domingo, 23 de mayo de 2010

Sobre la "utilidad" de la religión y su práctica

Todos los domingos llega puntualmente a mi buzón de correo-e la página Tendencias 21 que se publica con el asesoramiento de la Cátedra de Religión, Ciencia y Tecnología de la Universidad Pontificia Comillas. Está francamente bien y me permito recomendarla a los interesados.
Una de sus secciones lleva por título Tendencias de las religiones; en ella recalo siempre con mayor detenimiento, y hoy me encuentro la siguiente entradilla que posteriormente desarrolla con amplitud la redactora:

"La crisis financiera global podría potenciar un aumento de la religiosidad porque ésta alivia el estrés que provoca la pobreza. Sociólogos estadounidenses analizaron la relación entre la pobreza, el bienestar mental y la religión a partir de los datos de una encuesta nacional, constatando que actividades como la asistencia a los centros de culto, la meditación o la fe en la vida después de la muerte, tienen un efecto mitigador sobre el estrés derivado de los problemas financieros. El presente estudio constató, asimismo, que la oración no ayuda a sobrellevar las dificultades económicas".


No es la primera vez que un estudio, en principio serio, pone de relieve la "utilidad" de la religión en general y de sus prácticas devocionales en particular. Ahora bien, siendo honrados cabría preguntar: ¿favorece el que así sea a la causa de la religión? La respuesta no puede ser sino ambigua: depende de lo que busquemos en la religión. Si buscamos consuelo, seguridad, apoyo, etc., parece indudable su carácter beneficioso. Si buscamos satisfacción intelectual, certeza "metafísica" o doctrinal, seguridad de tipo científico o matemático, esos beneficios constatados no implican ni exigen un dictamen positivo en favor de la verdad de la religión.
Con lo que estamos en lo de siempre: útil o no, mitigadora del dolor existencial o no, la religión llega un momento en que tiene que afrontar el problema de su verdad; y éste sólo se resuelve, creo yo, por la vía de la fe: hay que dar el salto. Pero...¿no servirá todo lo dicho a propósito de su "utilidad" como red, sutil pero no del todo invisible, que anima y hace menos áspero ese salto inevitable de la fe?

Sobre la religión del pueblo y sus torpes manipuladores

Todos los años, cuando abro mi ventana por estas fechas, contemplo los mismos espectáculos que suelen dar pie a comentarios casi siempre idénticos. En efecto, en el mes de mayo la Iglesia celebra la fiesta de Pentecostés, y por coincidir casi siempre con el período pascual, las parroquias acogen a los niños que hacen su primera comunión.
Y como todos sabemos, es en Pentecostés, precisamente, cuando año tras año hace su aparición la fiesta de El Rocío que, por su carácter avasalladoramente popular, no suele dejar indiferente a nadie: a los que participan, porque confiesan que en ella vuelven a las fuentes más puras de su vivir, y a los que no participamos, porque se nos agolpan las preguntas que destilan su pizca de inquietud entre sociológica y religiosa.
Porque, efectivamente, ¿qué es lo que se "ventila" en una fiesta como ésta que, como si fuera un torbellino, engulle a los que participan en ella, provocándoles una especie de mareo espiritual que les lleva a contemplar la vida, siquiera sea por unas horas o unos días, desde un ángulo que no es el habitual? ¿Estamos ahí ante una explosión religiosa, quizás de una religiosidad salvaje, pero religiosidad -es decir, apertura a la trascendencia- al fin y al cabo? Yo creo que sí, pero esta afirmación me lleva a cuestionar cuál sea la esencia de la religión, o al menos, cuál sea la esencia de la religión del pueblo cuando se le deja ser él mismo, y no se le tele-dirige desde instancias ilustradas con definiciones previamente elaboradas en el correspondiente gabinete "teológico".
Lo que ya no me parece de recibo es lo que, según me ha contado un amigo, ha hecho la TV pública: presentar El Rocío como si se tratara de una romería más, muy vistosa, muy popular, muy jaranera, pero sin relación alguna con esa dimensión religiosa que, les guste o no, posee realmente.
Y es que este laicismo paleto y sin ilustrar que padecemos, tiene perdido el norte por completo, y ya no sabe lo que debe aplaudir o lo que debe patear; y cuando algo que en principio cree deber repudiar (en nuestro caso, por ser una manifestación religiosa), pero percibe que tiene arraigo en el pueblo, tira por el camino de en medio y simplemente lo desfigura mutilándolo con todo descaro.
¡Pobres ignorantes! Si leyeren un poco sabrían que todo lo que se reprime por la fuerza, termina rebrotando con multiplicado vigor. Así que les daremos las gracias por su valiosa colaboración.

viernes, 21 de mayo de 2010

Diálogo y cooperación interreligiosa: Iniciativas de vanguardia

Acabo de encontrar la noticia que transcribo a continuación, y que me llena de satisfacción. En la misma línea de lo evocado hace un par de post en este blog, vemos que sin hacer ruido, sin buscar parabienes ni primeras páginas, el diálogo y la cooperación interreligiosa se van abriendo paso con solidez.
Esta vez es una iniciativa de los jesuitas, lo que me satisface especialmente por razones que no son del caso, y me confirma en que, digan lo que digan sus detractores, los hijos de san Ignacio, a pesar de las dificultades propias de la época, siguen allí donde el de Loyola quiso que estuvieran siempre: en la vanguardia del quehacer eclesial, en la frontera, asumiendo la enorme dificultad de vivir en esa intemperie en la que la aspereza de las situaciones externas y la desazón de las propias dudas te hacen entender qué es realmente la pobreza evangélica. Les dejo con la noticia:

"Se llama “Casa de la Nueva Luz” (Nobojoyti Niketon) la nueva casa de los Jesuitas inaugurada recientemente al norte de Dacca, capital de Bangladesh, en respuesta al expreso deseo de los obispos católicos locales, y en particular del Arzobispo, para contribuir al crecimiento espiritual y al desarrollo de la población local. Según la información enviada a la Agencia Fides, durante la ceremonia de inauguración participaron cerca de 400 católicos. La Santa Misa fue presidida por el Arzobispo de Dacca, S.E.R Mons. Paulinus Costa, y concelebrada por 10 sacerdotes. El Arzobispo afirmó al respecto: 'El nuevo centro predicará en el país la espiritualidad y los ideales de San Ignacio de Loyola. También organizará conferencias y retiros para sacerdotes y religiosos locales y provenientes del exterior. Será de gran ayuda a la Iglesia y su crecimiento espiritual'. La casa, un edificio de seis pisos, será un centro de consulta especializado, abierto gratuitamente a los creyentes de todo credo, y funcionará también como centro de formación para los candidatos a la vida religiosa. 'Esperamos contribuir al aumento de las vocaciones entre los jóvenes católicos locales', dijo el Padre George Patteri, Superior de los jesuitas de la Provincia de Calcuta".

Me resulta muy gratificante abrir esta ventana indiscreta y poder contemplar a su través iniciativas como ésta que gustoso comparto hoy con mis lectores.

jueves, 20 de mayo de 2010

Los dineros de la Iglesia: de la "sopa boba" a la responsabilidad

Todos los años por estas fechas nuestras conversaciones recalan, antes o después, en el tema de la declaración de la renta. También en los medios aparece el tema con frecuencia en forma de ayudas o guías para mejor declarar, noticias, trucos, denuncias, etc. No suele faltar el comentario que se ocupa de la recaudación que, precisamente a través del IRPF, llega a las arcas de la Iglesia Católica.
Los comentarios sobre este particular suelen oscilar entre la desinformación, en principio inocente, y la hostilidad descarada que no pocas veces acude sin más a la mentira para reforzar su siembra.
El asunto, sin embargo, es bastante sencillo. El Estado español firmó al comienzo de la etapa constitucional en la que vivimos unos acuerdos con la IC en virtud de los cuales ésta se comprometía a caminar con diligencia hacia la plena auto-financiación. En cualquier caso, la forma de obtener recursos del Estado dejaba de tener carácter directo para sustanciarse mediante una asignación (en la primera etapa, el 0,5 % del total que tuviera que pagar) que libremente podría hacer llegar el ciudadano a las arcas de la IC.
Se trataba de un paso de gigante con respecto al sistema anterior que algunos exageradamente calificaban de "sopa boba". Ahora, el ciudadano hace en realidad un acto de soberanía sobre el total impositivo que le corresponde pagar, diciéndole al Estado: sírvase darle (en el caso que nos ocupa a la IC), el X % (el tanto por ciento concreto ha sido modificado hace un par de años) porque así lo dispongo yo libremente.
De modo que no se trata de un "impuesto religioso" (una cantidad adicional que la hacienda pública hace llegar a quien sea), sino una asignación tributaria que el ciudadano hace libre y soberanamente disponiendo de parte de lo que le toca pagar.
El sistema no es perfecto; ni siquiera, tal vez, el ideal. Pero nadie puede decir que el Estado financia a la IC sin más. Sé que todavía queda un cierto camino por recorrer para que la auto-financiación sea total. En ello está la IC, y a ello llegará, eso sí rodeada de infundios que hacen que se cumpla a la perfección el célebre refrán siempre tan eficaz: calumnia, que algo queda.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Cristianos y budistas unidos en el respeto a la tierra y a la vida

Con motivo de la fiesta budista del Vesakh, la Santa Sede, a través del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, ha hecho público un mensaje de felicitación y cercanía, subrayando desde su encabezamiento, la idea de que tanto cristianos como budistas honran la vida humana como base del respeto por todos los seres humanos.
Se trata de un mensaje breve (a penas dos folios), cálido y sustancioso del que me han llamado especialmente la atención los párrafos que transcribo:

"Cristianos y budistas nutren un profundo respeto por la vida humana. Y por ello es crucial para nosotros animar los esfuerzos dirigidos a crear un sentido de responsabilidad ecológica, y reafirmar al mismo tiempo nuestras convicciones compartidas sobre la inviolabilidad de la vida humana en cada estadio y condición, la dignidad de la persona, y la misión única de la familia, en la que se aprende a amar al prójimo y a respetar la naturaleza. ¡Promovamos juntos una correcta relación entre los seres humanos y el medio ambiente! Aumentando nuestros esfuerzos [...] podemos dar testimonio de un estilo de vida respetuoso, que encuentra sentido no en tener más, sino en ser más. Que compartiendo las perspectivas y los compromisos de nuestras respectivas tradiciones religiosas, podamos contribuir al bienestar de nuestro mundo".

Cuando algunos se empeñan en dar por finiquitado el diálogo interreligioso, acusando injustamente de promocionar un burdo sincretismo a los que con un esfuerzo ímprobo vienen tratando desde hace décadas de abrirle camino, reconforta ver y leer un sencillo documento como éste, firmado por un cardenal de la Curia romana (por tanto, respaldado por la autoridad del mismo Papa) en el que se puede apreciar cómo las diversas tradiciones religiosas, por muy distantes que puedan estar cultural y doctrinalmente, pueden unirse profundamente a la hora de prestar un servicio al ser humano y a la naturaleza en toda su extensión. Diríamos que se trata de un reconocimiento explícito de una genuina dimensión ecológica de toda religión.

Entristece, sin embargo, comprobar que este tipo de iniciativas no suscitan eco alguno en nuestros medios de comunicación, demasiado ocupados, al parecer, en investigar las miserias, tan reales como minoritarias, de los seguidores de cualquier religión.